La pornografía en todas sus variantes está íntimamente ligada a la obtención de placer y al despertar de la curiosidad sexual. Además de reducir el estrés, aumentar los niveles de fantasía y de permitir la autoexploración, entre otros aspectos. Sin embargo, también se han descrito consecuencias negativas para la salud mental, especialmente en menores de edad.
Así se explicó durante el 22º Congreso de Patología Dual en el que participaron tres especialistas en la materia: Gemma Mestre-Bach, personal docente investigador (PDI) de la Universidad Internacional de la Rioja; José Antonio Navarro Sanchís, médico psiquiatra del Hospital Universitario Vall d'Hebrón (Barcelona); y Carlos Chiclana, también médico psiquiatra que dirige una clínica propia en Madrid.
Los tres coinciden y sostienen que se podrían llegar a generar conductas sexualizadas problemáticas y cierta predisposición a una iniciación temprana de la actividad sexual con unas expectativas poco realistas de estas relaciones, conductas sexuales de riesgo, agresividad sexual, distorsión de los roles de género y objetificación de la mujer.
Según Mestre-Bach, el consumo de pornografía por parte de la población infanto-juvenil afecta a su desarrollo neuropsicológico, funcionamiento sexual y puede desencadenar trastornos de hipersexualidad porque se encuentran en un estadio evolutivo en proceso, tanto a nivel físico y socioemocional como cognitivo. “Esto se traduce en que las habilidades de procesamiento están inacabadas y, por esa razón, separar realidad de ficción les cuesta mucho más. Desde luego, una temprana exposición a contenido sexual puede tener consecuencias relevantes a corto y largo plazo” advierte.
Gema López Albandea
(SF)
¿Que efectos tiene la pornografia infantil?
Mente Humana (10 febrero 2021). Las graves consecuencias de la pornografia en niños y adolescentes [Video] https://www.youtube.com/watch?v=PKoYE5Rvs5o
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